Last Stop 174 2008

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Sandro era un niño al que le encantaba cantar rap, besar, mirar fijamente la estatua del Cristo Redentor y soñaba con ir a visitar Copacabana. Creció en la calle, y la historia culmina en el infame episodio del 12 de junio de 2000, cuando Sandro secuestró el autobús 174.